miércoles, 15 de enero de 2014

Por qué para la izquierda es tan difícil unirse

Lo que pasa es que para la derecha es muy fácil estar unida porque su tarea es muy fácil: mantener las cosas como están. Para ello basta saber quién manda y obedecer. Pero la tarea de la izquierda es un rompecabezas casi insoluble, y en ese "casi" habita la esperanza.

¿Cómo sabemos si una forma de organización social y política que aún no existe va a funcionar o no? ¿Cómo llegar a ella? ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Y luego está el problema de la infiltración. Los movimientos revolucionarios están llenos de infiltrados a sueldo del poder con la misión de manipularlos y llevarlos hacia donde el poder quiere. Y para colmo ante esa evidencia existe el peligro de acusar de infiltrado a quien no lo es.

La unidad que buscamos ha de ser unidad en la diversidad: no solo hemos de respetar la diversidad sino "celebrarla". Y si nos metemos en la política institucional con la ilusión de ganar unas elecciones, tengamos muy claro que no es para intentar construir la utopía desde arriba, desde el gobierno: eso en el mejor de los casos conduce al fracaso y en el peor a la distopía. Bastante logro sería atajar la corrupción y la represión, redistribuir la riqueza y defender seriamente el medio ambiente. Si queremos utopía, hemos de practicarla y experimentarla aquí y ahora, al margen del estado, creando comunidad, cooperando y conviviendo con quienes compartamos la misma visión (o suficientemente parecida) de ella.

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